y que no va a acabar conmigo,
sé que algo me arrancará derrepente
de su pecho dormido,
que dejará desgarres en mi brazos
y en mi corazón compungido,
y me serán devueltos a mi contra
mi respiración y latido.
Sé que no son infinitas sus caricias
y no me dará Dios lo que pido,
y tendré que escuchar cada día
su asuencia -y no su aliento- en silbidos,
y muy a mi pesar deberé incorporarme
y volver a ser quien he sido,
porque no va a acabar conmigo,
pero no va a acabar conmigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario