el antes putrefacto sofá era ahora azul marino,
habías puesto alfombras en el suelo
y la pared me pareció más decorada.
Que poco me gusta estar equivocada.
Tienes las mismas goteras en el techo,
tap, tap, tap, tap, tap, tap, tap, tap.
Tienes el mismo vacío en el pecho
y en el suelo esquirlas de cristal.
Me pareció que tenías la cabeza más amueblada,
que habías cambiado, pero no has cambiado nada
y no querría decirte que estoy decepcionada,
pero que poco me gusta estar equivocada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario