martes, 29 de octubre de 2024

Un susurro

Las luces se miran en el asfalto,
las ventanas lloran.
El corazón se encoge y oculta
en algún rincón del alma rota.

No queda rastro de locura,
ni de ira, ni de miedo u otra cosa;
ya solo queda el silencio 
y las espinas de una rosa.

Siento un buitre orbitarme
y mi piel pudriéndose lentamente, 
pero la mente sigue incansable
indiferente a los trucos de la muerte.

Un pitido extraño me enreda el pelo
y los pulmones me sofocan,
una hiena me hunde el pecho
y mis dos hombros se rozan.

Ensayé años mis últimas palabras
por trascendencia entre los hombres,
y cuando sentí un filo en las entrañas
solo alcancé a decir tu nombre.

domingo, 27 de octubre de 2024

A casa

Siento la naríz enfriándose,
las hojas se enrojecen y caen,
el llanto infantil suena extranjero. 
Lloré anoche, y no lo saben,
y estoy lejos.
Estoy lejos pero sabes que te quiero. 

Suena de fondo un tímido chispeo
y el crujir de la hojarasca en pies ajenos,
suena el viento resoplando en mis oídos
y el vaho cubre todos mis reflejos.
Sigo recto, evitanto rehuídos, 
y tus aguas volverán a ser espejos.

Me tumbo en el sofá bajo la manta
y siento como cálida me arropa,
en una casa, no la mía, de prestado;
observando el pasar de las horas. 
Intento alejarme de mi cuerpo
y sintonizar con las olas,
pero solo palpito a destiempo,
perdiéndome todos los ahoras. 

Respiro un aire ajeno
y ando en una ciudad extraña,
no fío bien del suelo,
el desconocido engaña;
pienso en tí y me desespero
porque eres como el agua,
y tú sabes que te quiero
y que estoy camino a casa. 

viernes, 18 de octubre de 2024

Intrascendencia

Tuve una pesadilla entre sudores, horrorosa: 
me moría entre dos sauces a manos de flecha airosa, 
y no pude ser abrumadora, ni fascinante, ni prodigiosa; 
y todo el genio que no tuve se me escurrió como la loza.

miércoles, 2 de octubre de 2024

Terremoto

Placas tectónicas se superponen,
avanzan, tiemblan, chocan.
El suelo se tambalea, suponen.
No afirman porque no lo notan.