jueves, 19 de septiembre de 2024

45

Con solo mirarme parecía recitarme
nuestra historia en música muda.
El alma tras sus ojos cedió a mi bandera 
el último beso de Judas.
Sus caricias eran contra mi piel 
casa y suavísima seda.
Su pelo era rojo como las llamas,
mi corazón era de cera.

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