tú sonríes y el sol brilla en tu cara y te aclara los ojos.
Estiras los labios hacia arriba en una sonrisa perfecta y me acaricias la cara,
y yo casi puedo sentir tu tacto.
Pero no puedo.
Porque está todo en mi cabeza.
Veo la pereza en tus ojos nada más abrirse frente a mí,
y te beso la naríz para que sepas que el día ha empezado
y que estoy aquí.
Pero no estoy.
Solo en mi cabeza.
Y ojalá, en serio, ojalá estuvieras.
Ojalá sea corta la espera y pueda encontrarme entre tus brazos enseguida.
Que la distancia no me mate antes de abrazarte.
Que no me mate mientras sigas en mi cabeza.
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