mas era yo quien se rompía;
parece sufrir siempre más el agua,
pero la erosión es cosa de la orilla.
Y cuando me anestesiaste con un beso,
hicieron tus ojos la incisión,
y me dijiste que estabas enamorado,
pude ver a través de la ilusión.
Y aunque estaba borracha de tus palabras
y sabía que vendría tu traición,
me pillaste por sorpresa, desarmada,
ante tu deshonrosa elección.
Dime si no lo es, cariño,
con un beso destrozarme el corazón.
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